Los trenes del Canfranc
A lo
largo de los más de 80 años que el Canfranc lleva funcionando como línea
internacional (se inauguró como tal en 1928, aunque en 1893 el ferrocarril
había llegado ya a Jaca por el lado español y a Olorón, por el francés, en
1883) se ha utilizado en la misma muy diverso material ferroviario. La
primera razón de tal diversidad viene impuesta, primero, por el desarrollo
tecnológico habido en esas ocho décadas, pero también porque España y
Francia tienen anchos de vía diferentes (1,668 m. y 1,435 m.
respectivamente) y también porque han sido cuatro compañías distintas las
que han trabajado en la línea: la Compañía de los Caminos de Hierro del
Norte y Renfe a un lado, y la Compagnie du Midi y la SNCF (Société
Nationale des Chemins de Fer) al otro.
A
continuación ofrecemos imágenes de las locomotoras, automotores, coches y
vagones que han circulado por las vías que se extienden entre Zaragoza y
Pau. La relación será, seguramente, incompleta y puede que también
incurramos en algún error técnico que esperamos nos corrijan, pues ya se
sabe que los aficionados al ferrocarril son muy puntillosos en estos
temas. Hacemos desde aquí un llamamiento a los visitantes de esta web para
que, si disponen de fotografías o de datos más precisos que los que aquí
figuran, nos las hagan llegar para completar este catálogo.
Y,
por supuesto, agradecemos el trabajo de tantos amantes del Canfranc y
aficionados a la “caza” fotográfica de trenes, cuyos nombres verá el
lector identificados en los pies de foto, sin cuya aportación no hubiera
sido posible esta recopilación.
Los trenes españoles
Aunque seguramente la Compañía del Norte utilizaría otros modelos al
hacerse con la explotación del Canfranc, tanto durante su construcción
como, después de inaugurado el enlace internacional, en el tramo Tardienta-Huesca-Turuñana,
las locomotoras de vapor que usó en mayor número hasta su nacionalización
en 1941 fueron las de tipo 1-4-0, pertenecientes a alguna de las series
(400, 4400, 4700, 4800 o 4900) a las que pertenecían las más de 400
“vaporosas” de este tipo con que llegó a contar Norte, renumeradas luego
por Renfe, que las siguió utilizando en el Canfranc, como 140-2068 a 2471.
Se utilizaban tanto para los trenes de viajeros como para los de
mercancías.
Foto 1: Una locomotora 400
de Norte, recién salida de fábrica.
En
su tender cabían 6 toneladas de carbón, que era el combustible que
utilizaban, y 14 m3 de
agua, lo que no le daba autonomía suficiente para hacer el recorrido
completo entre Zaragoza y la estación internacional, por lo que solían
repostar en Ayerbe. Todavía se conservan, aunque fuera de uso, los
depósitos y las aguadas de dicha estación, así como las de Sabiñánigo,
Jaca y Canfranc.
Foto 2: Las dos locomotoras
a vapor que remolcan este pesado tren
de viajeros dejan una
espectacular estela de humo a su paso bajo
los mallos de Riglos. (Foto:
Canfranc, el mito. Pirineum Editorial)
Para
superar las rampas de hasta 19 milésimas que existen a partir de Castiello-Borau,
se añadía una segunda locomotora en Jaca y, si el tren era muy pesado, a
veces incluso en Ayerbe. Por eso ambas estaciones disponían de pequeñas
placas giratorias que permitían invertir el sentido de las locomotoras.
Ambas se conservan, aunque ya inútiles. Renfe siguió utilizando las mismas
máquinas que Norte, aunque en ocasiones echaba mano de otros modelos,
según el material de que disponía y el trayecto del tren. Los interesados
en la historia del vapor en el Canfranc pueden acudir al artículo de
Carlos Abadías “Los trenes del canfranero”, en el libro “Canfranc, el
mito”.
Foto 3: Tren de madera, con
una locomotora del tipo 030, en la estación de Santa María y La Peña.
(Foto:
Canfranc, el mito. Pirineum
Editorial)
En
cuanto al material remolcado, mientras duró la tracción vapor los trenes
de viajeros utilizaron múltiples tipos de coches de primera, segunda y
tercera clase. Incluso llegaron a verse coches-cama que, durante cierto
tiempo, cubrieron el servicio Canfranc-Madrid y que eran acoplados a
trenes de MZA en la estación de Casetas. Buen ejemplo de esa variedad es
esta composición, con coches de madera y metálicos de diversos tipos.
Foto 4: Variopinta
composición bajo la marquesina de la estación internacional. (Foto: El
ferrocarril de Canfranc
y los Transpirenaicos.
Aldaba Ediciones)
Durante este período Renfe utilizó sobre todo coches de madera, por su
mayor ligereza, que disponían de balconcillos abiertos en ambos testeros;
los había de departamentos y tipo salón; los asientos eran también de
madera en los coches de tercera clase. Por razones de seguridad se
colocaba entre el tender de la locomotora y el primer coche un furgón
metálico para el personal de Correos que, en algunos casos, disponía de
cabina para el jefe de tren y llevaba una caldera para dar calefacción de
vapor a los coches.
Foto 5: Tanto el correo
matutino como el ómnibus de la tarde usaban coches “Costa” como este,
fotografiado
en la madrileña estación de
Príncipe Pío. (Foto: Fermet)
Sin
embargo, el tren de mayor categoría que circuló en la primera época de la
línea era metálico y de tracción diesel. La Compañía del Norte utilizó
automotores Renault ya en 1935, logrando con ellos hacer el viaje
Zaragoza-Canfranc, vía Gurrea, en solo tres horas y media, con muy pocas
paradas. En tiempos de Renfe este tren salía de Zaragoza a primera hora de
la tarde y circulaba por Tardienta y Huesca, a diferencia de los otros dos
servicios que utilizaban la línea más corta por Zuera-Gurrea-Turuñana. El
automotor enlazaba en Canfranc con un tren de la SNCF con poco tiempo para
el trasbordo, por lo que en Jaca subían dos inspectores de policía para
hacer el control de pasaportes a bordo.
Foto 6: Ningún otro tren ha
superado el tiempo de viaje de los automotores Renault de la Compañía del
Norte.
(Foto: Vía Libre)
Aunque de origen estos automotores lucían una librea marrón y crema, Renfe
los pintó de color plata con una raya verde. Estuvieron en servicio hasta
1976; los últimos Renault se jubilaron, precisamente, en la línea de
Canfranc.
En
1965 Renfe encargó a General Motors la construcción de 103 locomotoras
diesel para sustituir a su más envejecido parque de vapor. Diez de ellas
fueron construidas en los Estados Unidos y eran del tipo más frecuente
allí, con una sola cabina; el resto se construyeron en España por Macosa
(la actual Vossloh, en Valencia) a estilo europeo, o sea con cabina en
ambos testeros. Curiosamente, dado su escaso tráfico, una de las primeras
líneas en ser “dieselizada” con estas locomotoras fue la de Canfranc.
Foto 7: Una 1900
“americana”. (Foto: J-P. Vergez-L)
Foto 8: Una 1900 bicabina
fotografiada en Valencia. (Foto: J-P. Vergez-L)
Las
“americanas”, como se denominaba a las 1900 monocabina, circularon también
por el Canfranc, pero las más utilizadas en esta línea fueron las bicabina,
con las que se cubrían tanto los servicios de viajeros como de mercancías.
Eran de tipo Co-Co, es decir, con dos bogies de tres ejes cada uno, lo que
les daba mayor adherencia aunque les restase velocidad. Por ello eran las
más adecuadas para arrastrar los pesados trenes de mercancías. Claro que
este tráfico desapareció prácticamente del Canfranc en 1970, cuando
Francia cerró su parte de línea. Tan solo siguieron circulando algunos
trenes “colectores” que movían vagones aislados con cemento, mármol y
productos químicos de Energías e Industrias Aragonesas, empresa asentada
en Sabiñánigo que dispone de un ramal ferroviario. Lamentablemente, Renfe
abandonó pronto este tipo de tráfico que denominaba “vagón completo”. Pese
a ello, las 1900 siguieron “reinando” en la línea.
Foto 9: Una 1900 bicabina a
punto de salir de Canfranc con un vagón de paquetería, un furgón de
correos y
cinco coches de viajeros.
Todo un señor tren. (Foto: J-P. Vergez-L)
Con
la llegada de las locomotoras diesel se aceleró el proceso de sustitución
de los coches de madera por metálicos. No eran nuevos, pero al menos los
duros asientos de tercera clase (que se suprimió en 1965) dieron paso a
los de plástico verde, más mullidos aunque temibles en días de mucho
calor. La mayor parte de los coches metálicos utilizados en el Canfranc
pertenecían a las series 5000 y 6000, de departamentos, construidos por
encargo de Renfe a finales de los años cuarenta.
Foto 10: Coche de la serie
6000 preservado por AMRF (Lérida)
Aunque también era frecuente ver otros que habían prestado servicio en las
antiguas compañías privadas, como los otrora lujosos 1600 de Norte, que
Renfe reconvirtió en modestos coches salón de segunda clase, con pasillo
central.
Foto 11: Este coche 1600,
restaurado por AZAFT, ha vuelto a circular por la línea de Canfranc con
trenes
históricos (Foto: Carlos
Abadías).
En
los años 60 Renfe acometió la construcción de casi 200 automotores de la
serie 501, derivados del schienenbus de la alemana DB, que en
España se conocieron como ferrobuses. Los destinó a cubrir servicios de
cercanías y regionales, aunque a veces con trayectos de hasta 200
kilómetros, como es el caso de la línea de Canfranc.
Foto 12: Ferrobús en la
desaparecida estación Zaragoza de El Portillo, dispuesto para salir hacia
Canfranc.
(Foto: Antonio Orga)
Su
denominación española se debía a que más parecían autobuses que trenes.
Sobre todo su interior, diáfano, en el que el maquinista trabajaba a la
vista de los viajeros.
Foto 13: Interior de un
ferrobús. Véase el maquinista al fondo (Foto: Wefer)
Los
ferrobuses atendían a diario el servicio vespertino Zaragoza-Canfranc y el
matutino inverso; los días laborables hacían también el tren correo, para
lo que algunas unidades disponían de un espacio para el trabajo del
empleado ambulante de Correos. Los domingos, cuando el número de viajeros
era mayor (durante años llegó a circular un segundo tren, el “dominguero”,
que salía de Arrabal antes y regresaba más tarde que dicho correo), se
utilizaba un tren convencional. Pero también composiciones dobles de
ferrobuses, como la de la fotografía.
Foto 14: Ferrobús en doble
composición, en Canfranc. (Foto: Antonio Orga)
En
los años 80 los ferrobuses, prematuramente envejecidos a causa de su
intensa utilización y, como era el caso del Canfranc, porque efectuaban
trayectos mucho más largos que aquellos para los que habían sido
diseñados, fueron sustituidos por los “camellos”. Con ellos llegó la
modernidad a la línea. Gracias a sus cuatro motores de tracción alcanzaban
los 120 km/h, disponían de suspensión neumática, puertas automáticas y
aire acondicionado, servido, como el freno, por un quinto motor. Los
equipos de climatización iban sobre el techo, formando una especie de
jorobas que le valieron a este tren su denominación popular. Tenían
composición indeformable M-R-M, o sea: coche motor, coche remolque y coche
motor. Los primeros “camellos” que llegaron a la línea fueron los de la
serie 592, con motores MAN y una vistosa librea azul y amarilla.
Foto 15: Un “camello” 592
bajo la marquesina de Canfranc. (Foto: J-P. Vergez-L)
Los
592 eran unos trenes modernos y eficaces, pero el mal estado de la vía no
les permitió desarrollar en el Canfranc todas sus posibilidades.
Foto 16: Un flamante
“camello” a su paso por la abandonada estación de Castiello-Borau. Puede
verse en la
sombra el automóvil en el
que ha llegado algún viajero. (Foto: J-P. Vergez-L)
Dado
su buen funcionamiento, Renfe decidió prolongar su vida útil años después,
cambiándoles los motores. Posteriormente, a partir de 2000, mejoró cierto
número de estos trenes para que pudieran alcanzar los 140 km/h, además de
renovar su aspecto externo e interno, constituyendo la nueva serie 593.2.
Algunas de estas unidades cubrieron, hasta la llegada de los TRD, el
servicio Huesca-Valencia. Tanto los “camellos” 592 como los “superman”
592.2 siguen circulando actualmente en España y Portugal, en este caso
alquilados por Renfe a CP.
Foto 17: Un 592.2,
“superman”, acercándose a Tardienta, cuando se construía la vía de ancho
estándar
Zaragoza-Huesca. (Foto: J-P.
Vergez-L)
En
1980, respondiendo a la demanda de Huesca de disponer de un tren directo
con Madrid, Renfe estableció un servicio diario con automotores Ter que,
dos años después, prolongó hasta Jaca. En junio de 1984 (según reseñaba
Alfonso Marco en un documentado artículo publicado en Trenmanía) el
Ter circuló ya entre Canfranc y Madrid. La línea recuperaba así tanto la
conexión directa con la capital de España, como el servicio de calidad que
había perdido con la desaparición de los automotores Renault. Aunque el
Ter no permitía enlazar con los trenes franceses, puesto que estos habían
dejado de llegar a Canfranc catorce años antes.
Foto 18: Testero de un
automotor Ter. (Foto: J-P. Vergez-L)
En
1985 el Ter, que tenía una composición M-Rc (coche motor y coche remolque
con cabina de conducción) logró la mayor velocidad en la historia de la
línea, puesto que el tiempo de viaje que tenía fijado entre Canfranc y
Zaragoza era de tan solo 3 horas y 10 minutos. Teniendo en cuenta que
circulaba por Huesca y Tardienta, el Ter pulverizaba el record que los
automotores Renault habían logrado en 1935. Ningún otro tren ha logrado
mejorar el tiempo del Ter. Algunos domingos y en ocasiones destacadas el
Ter circuló en doble composición, como el 17 de julio de 1988, con ocasión
de la gran manifestación que se celebró en la estación internacional,
coincidiendo con el sesenta aniversario de la inauguración de la línea.
Foto 19: El Ter del sesenta
aniversario, en Canfranc. (Foto: J-P. Vergez-L)
En
1986 el Ter Canfranc-Madrid fue sustituido por un tren convencional. En
sus primeros años el rápido “Río Aragón”, así fue bautizado por Renfe,
estaba formado por una de sus nuevas locomotoras 3000 y entre tres y cinco
coches 9000, que habían sido estrenados pocos años antes (más adelante
incorporaría algunos coches de la serie 10000). Entre la capital de España
y Zaragoza, tramo en el que llevaba una locomotora eléctrica 269 y
circulaba a 160 km/h, formaba parte del servicio Intercity entre ambas
ciudades. En la capital de Aragón cambiaba la locomotora eléctrica por una
diesel. De esta forma, aunque no mejoró el record del Ter entre Canfranc y
Zaragoza, redujo a solo 6 horas y 52 minutos el tiempo de viaje entre la
estación internacional y Madrid.
Foto 20: El rápido Río
Aragón, apartado a la espera del regional de la mañana. (Foto: J-P. Vergez-L)
El
característico rugido de las locomotoras 3000, también de tipo Co-Co, se
había oído en Canfranc mucho antes de la llegada del “Río Aragón”, ya que
las mejores diesel de Renfe (si exceptuamos la mítica 354 de los Talgo)
tiraron de los trenes especiales que, para reivindicar la reapertura de la
línea, circularon en 1977 y 1978 (Ver La lucha por la reapertura).
Foto 21: Una poderosa 3000
en el marco incomparable de Canfranc. (Foto: J-P. Vergez-L)
Uno
de los muchos mitos que lastraban las posibilidades del Canfranc era el de
que los puentes metálicos no soportarían las 120 toneladas de las 333. Las
soportaron durante años, pero no muchos porque, en junio de 1992, Renfe
las sustituyó por las más ligeras 319.3. En octubre del mismo año, el tren
limitó además su recorrido hasta Jaca. Estas “nuevas” locomotoras eran
herederas directas de las 1900 que se habían estrenado en la línea, de las
que aprovecharon el motor, bogies y otros elementos. Cuando en diciembre
de 2003 el diurno “Río Aragón” fue suprimido, al inaugurarse el servicio
Altaria por vía estándar hasta Huesca, las 319 resultaban ya muy poco
fiables y los coches 9000, repintados en azul y blanco, estaban
cochambrosos por falta de mantenimiento.
Foto 22: El viejo Río
Aragón, meses antes de ser suprimido, en la nueva estación de
Zaragoza-Delicias. (Foto:
Daniel B. Lerma)
Durante los años ochenta la línea conoció otro tren de largo recorrido, el
“Estrella Pirineos”, que circulaba durante la temporada de esquí; los
viernes por la noche subía desde Madrid y Valencia hasta Canfranc,
regresando los domingos, también por la noche. En Zaragoza se acoplaban o
se separaban las ramas de Madrid y Valencia, que viajaban juntas entre la
capital aragonesa y Canfranc o viceversa. Lógicamente, sus usuarios eran
esquiadores que venían a practicar su deporte favorito en las pistas de
Astún, Candanchú y Formigal. Llevaba una locomotora 333 y un número
variable de coches 9000 (2ª clase tipo salón), 10000 (1ª y 2ª clase, con
departamentos y literas) y coches cama.
Foto 23: En el “Estrella
Pirineos” era frecuente ver coches-cama, como este YFt de 11 cabinas y 24
plazas, que
conserva AZAFT. (Foto:
Carlos Abadías)
Las
locomotoras 319, que en el Canfranc sustituyeron a las 333, tuvieron tres
subseries: la ya mencionada 319.3, utilizada para trenes de viajeros
porque disponía de un grupo capaz de suministrar energía a los coches, y
las 319.2 y 319.4, destinadas a trenes de mercancías.
En
los primeros años noventa había terminado la vigencia de los acuerdos con
Estados Unidos, en virtud de los cuales España importaba de dicho país el
maíz que consumía la industria de piensos nacional. Se impuso la lógica y
se pasó a comprar maíz francés, que se cultiva mucho más cerca.
Previsoramente, años antes se había construido en la estación
internacional un silo que permite recibir el cereal que llega de Francia
por carretera, y enviarlo hacia destinos españoles en tren. De esta forma
y pese a que el Canfranc seguía cerrado en el país vecino, volvieron a
circular por la línea trenes con mercancía internacional. Las primeras
locomotoras que los arrastraron fueron las 319.2 “retales”, llamadas así
por los ferroviarios porque habían sido fabricadas a modo de “corta y
pega”, aprovechando elementos de las viejas 1900.
Foto 24: Una “retales”
redecorada con los colores amarillo y negro que impuso la UNE de Tracción
cuando se
creó, con un tren de cereal
a su paso por la estación de Plasencia del Monte. (Foto: J-P. Vergez-L)
Pero
las siguientes 319.2 presentaban ya un aspecto completamente distinto,
aunque su mecánica era idéntica a la de las “retales”.
Foto 25: Las 319.2 se
utilizaron también para hacer de quitanieves en invierno, como esta que
vemos en Jaca.
(Foto: L. Granell)
A
diez locomotoras de este tipo se les incorporó un autómata que regulaba la
tracción en función de la carga que arrastraban, lo que les permitía
hacerse cargo de trenes mucho más pesados. Constituyeron la subserie
319.4, que ya en el siglo XXI se empleó también para mover el cereal que
se importa por Canfranc.
Foto 26: Una 319.4 con su
tren de tolvas para cereal, cruzando un puente metálico sobre el río
Gállego entre
Santa María y La Peña, y
Sabiñánigo. (Foto: R. Ordobás)
Un
poco antes de que las 319 reemplazaran a las 3000, los automotores 592
fueron sustituidos por los 593. Aparentemente eran iguales y hasta
compartían el mismo mote de “camellos”, pero la diferencia estaba en las
“tripas”. Los 593 montaban motores y mecánica Fiat, que resultó mucho
menos fiable que la alemana MAN, por eso Renfe los dejó tal cual estaban
cuando remotorizó los MAN, y los fue retirando paulatinamente.
Foto 27: Un “camello” 593
estacionado en Canfranc. Cuando los Fiat llegaron a esta línea, habían
cambiado el
azul y amarillo original por
el blanco y naranja. (Foto: Daniel B. Lerma)
Los
retiraron de todas las líneas…, menos de la Lérida-Cervera y la de
Canfranc. En ella dieron sus postreras boqueadas los últimos 593, en un
estado tan lamentable como este que fletó Crefco en 2006, para acudir a la
manifestación que organizó en Ayerbe. Su estado era tan penoso que, cuando
tenían que circular dos unidades acopladas, el taller enviaba a un
mecánico para que viajase con el tren, por si acaso.
Foto 28: Este 593 no renqueó
en las rampas de Villanúa porque rindió viaje en la estación de Ayerbe.
(Foto:
J.M.H. Urbano)
Entre 1997 y 1999, Renfe “fabricó” en sus talleres de Valladolid el
automotor de un solo coche 596 que, por su pequeño tamaño, pronto fue
apodado “tamagochi”. En realidad era uno de los dos coches motor de un
Fiat 593, al que se le dotó de una segunda cabina de conducción y se
mejoró el espacio destinado a los viajeros. Para evitar los fallos de sus
predecesores, se les instaló un autómata de tracción que logró prolongar
su vida útil. El objetivo de esta transformación era atender a las líneas
de débil tráfico, así que: ¿dónde iban a mandarlo?
Foto 29: Los mandaron a la
línea de Canfranc, naturalmente. Y aquí tienen al tren más pequeño de
Renfe en la
estación más larga de Adif.
(Foto: D. Blanco)
A
partir de la llegada de los 596, los “cazadores” de trenes de viajeros se
tuvieron que contentar en el Canfranc con enfocar sus cámaras hacia estos
pequeños automotores en los lugares donde unos años antes, con trenes
mayores, habían obtenido algunas de las más atractivas fotografías
ferroviarias de España. Como en este puente situado encima de Villanúa, en
el que el 25 de enero de 2003 entró descarrilado el 596-008-3, quedando
cruzado sobre el tramo metálico, lo que obligó a organizar una compleja
operación para volver a ponerlo sobre la vía.
Foto 30: Un “tamagochi”
pasando el puente sobre el
barranco de Arraguas. (Foto:
J-P. Vergez-L)
Al
principio, los domingos y siempre que había mayor demanda de viajeros, en
lugar de un 596 se utilizaba uno de los últimos 593, pero tras la retirada
de los viejos Fiat solo los “tamagochi” siguieron subiendo hasta Canfranc.
Y parece que aquí seguirán por bastante tiempo, pues cuando Renfe los
sustituyó en la mayor parte de los servicios que prestaban en España, a
finales del verano de 2010, envió cinco unidades al depósito de Zaragoza.
Así que ahora siempre hay alguno en condiciones de marcha y, por tanto,
han dejado de verse en Canfranc los TRD que, esporádicamente, subían hasta
allí.
Foto 31: Luciendo ya la más
moderna librea de los trenes regionales de Renfe, este 596 espera en
Canfranc a
que se haga la hora de
regresar a Zaragoza. (Foto: J-P. Vergez-L)
Desde hace años Renfe ya no estrena sus nuevos trenes en el Canfranc. Por
eso hubo que esperar a que la entrada en servicio de sus más modernos
automotores diesel 598 y, luego, 599 liberara de sus principales servicios
a los 594 (más conocidos como TRD, iniciales de tren regional diesel), que
CAF había fabricado entre 1997 y 2001, para que estos se dejaran ver por
la línea. En diciembre de 2003, al desaparecer el diurno Río Aragón, se
implantó un servicio Zaragoza-Jaca y regreso con TRD.
Foto 32: Esporádicamente,
los TRD hacen algún servicio hasta Canfranc. Como este que todavía
mantiene su
testero de origen, con el
característico marco de goma hinchable. (Foto: L. Granell)
Al
principio se asignaron al mismo dos unidades que habían sido dotadas de
bogies Brava, fabricados por CAF, capaces de circular tanto por vía de
ancho ibérico (1,668 m.) como estándar (1,435 m.) que era el de la nueva
vía de “alta velocidad” Zaragoza-Huesca. A tal fin, se instaló cerca de la
estación oscense un cambiador de ancho de ejes y los TRD que llegaban de
Zaragoza por vía estándar, cambiaban de ancho antes de entrar en Huesca y,
luego, seguían viaje hasta Jaca por vía de ancho ibérico. Para solucionar
posibles problemas en el cambiador, entonces todavía en fase experimental,
un técnico de CAF viajaba en cada tren.
Foto 33: Un TRD pasando por
el cambiador de ancho
de Huesca. (Foto: J-P.
Vergez-L)
Poco
después se implantó un nuevo servicio regional Calatayud-Zaragoza-Huesca
por vía de alta velocidad, pero con estos mismos trenes que solo alcanzan
los 160 km/h. Después de varios incidentes, Renfe limitó su circulación al
tramo entre Zaragoza y Huesca. En 2005 llegaron al Canfranc otros TRD con
bogies de ancho ibérico fijo para atender el servicio Huesca-Valencia,
hasta entonces prestado con “supermanes” 592.2. Algún tiempo después
retiraron los dos trenes con bogies de ancho variable y, desde entonces,
los TRD Zaragoza-Jaca circulan en todo su recorrido por vía convencional.
Foto 34: Un TRD 594
estacionado en Jaca. Este automotor luce ya los nuevos testeros que se
están instalando
en toda la serie, según van
pasando los trenes por talleres para hacer la revisión tipo R.
Ya
en el siglo XXI empezaron a verse por la línea algunas locomotoras de
aspecto completamente distinto a las 319 que tanto juego habían dado en el
Canfranc, e incluso de las 333 de años atrás. Parecían completamente
nuevas, pero en realidad no lo eran. Y es que en agosto de 2000 Renfe
había encargado a la factoría Alstom de Albuixech (ahora propiedad de
Vossloh) la modernización de 32 locomotoras de la mítica serie 333. De las
originales aprovecharon los motores diesel General Motors, los motores
eléctricos de tracción (como su predecesora, es una locomotora diésel-eléctrica),
el alternador principal, el filtro recuperador del gasóleo y los sistemas
ASFA y tren-tierra, pero cajas, bogies, compresores, cabinas y procesador
eran a estrenar. El resultado fue una locomotora “nueva”, incluida en la
familia Prima de Alstom, con casi un 10% más de capacidad de arrastre que
las 333 y de mantenimiento más económico: las 333.3.
Foto 35: Con 800 toneladas
de maíz en las tolvas que lleva enganchadas y dejando oír su potente motor
en todo
el valle de Canfranc, la
333.3 Prima pasa delante de la antigua placa giratoria antes abandonar la
estación
internacional. (Foto: A.
Orga)
Estas locomotoras son ahora habituales en los trenes de maíz Canfranc-Zaragoza,
que utilizan una locomotora Prima de Renfe y vagones-tolva de Cererail,
por cuenta de la empresa Silos Aragoneses de Canfranc. En la estación de
Zaragoza-Arrabal, este tren cambia esta locomotora diesel por una
eléctrica (269 o 253), también de Renfe, y el convoy sigue viaje hasta
Martorell (Barcelona). Esporádicamente, puede verse también a las 333.3
Prima tirando de los trenes de trabajo cuando Adif realiza alguna
reparación en la vía del Canfranc.
Foto 36: Una 333.3 apartada
con un tren de tolvas de balasto en la estación de Jaca. Como de
costumbre, los
“artistas” del aerosol han
dejado su huella (Foto: A. Orga)
La
entrada en servicio de la vía de “alta velocidad” (las comillas son porque
la velocidad máxima es de solo 200 km/h, y no en todo el recorrido, por lo
que el tiempo de viaje resulta convencional) entre Zaragoza y Huesca en
2004, permitió establecer un servicio Huesca-Madrid, todo el por vía
estándar, con una duración de 2 horas 40 minutos. El nuevo tren (formado
por una locomotora Siemens 252 y coches Talgo VII) denominado
comercialmente Altaria, reducía casi a la mitad el tiempo de viaje de su
predecesor, el diurno Río Aragón, aunque habrá que decir en su descargo,
que este empleaba 20 minutos en cambiar de locomotora en Zaragoza.
Foto 37: Una locomotora 252
con un Talgo VII en servicio Altaria, entrando en la estación de Huesca.
(Foto: B.
Fdez. Ibáñez)
El
28 de abril de 2005 este servicio pasó a prestarse con un verdadero tren
de alta velocidad, el Ave 102 de Talgo (“pato” para los aficionados), que
redujo en 21 minutos la duración del viaje a Madrid. Este tren es el que
desde entonces cubre esta relación, aunque ha habido alguna esporádica
aparición de los Siemens de la serie 103.
Foto 38: Un Ave 102
estacionado en Huesca. (Foto: Asoc. Altoaragonesa AA.FC.)
Tres
años después Renfe ensayó en la relación Huesca-Zaragoza el servicio de
alta velocidad regional, comercialmente denominado Avant. Los trenes Ave
104 de cuatro coches, fabricados por Alstom y capaces de alcanzar los 250
km/h, se encargaron de realizar cuatro servicios de ida y vuelta diarios,
con una duración de 42 minutos, solo dos más que el “pato”. Pero como
todos ellos se prestaban con una sola unidad que, además, atendía también
la línea Zaragoza-Calatayud, el resultado fue unos horarios muy poco
útiles que ocasionaron una ocupación de los trenes por debajo del 10%.
Foto 39: Los Ave 104
permanecían muy poco tiempo en la estación de Huesca antes de emprender
viaje de
regreso a Zaragoza. (Foto:
B. Casanova)
En
octubre de 2009, los 104 Avant que circulaban por la vía de “alta
velocidad” con tracción eléctrica fueron sustituidos por los más modestos
automotores diesel 599 que circulan por la vía convencional. Eran trenes
nuevos y tan cómodos como sus predecesores, pero un poco más lentos. El
más rápido de este servicio que Renfe denomina MD (Media Distancia) es de
51 minutos, 9 más que el Avant. Lamentablemente, sus horarios siguen
siendo poco atractivos. Con el mismo material se atiende también la
relación Huesca-Valencia que, a partir de la cuarta semana de octubre de
2009, pasó a ser de un tren “directo”, que solo tiene paradas intermedias
en Zaragoza y Teruel.
Foto 40: Un recién estrenado
599 en los andenes de Valencia-Nord, listo para salir hacia Teruel,
Zaragoza y
Huesca.
Los trenes franceses
El
Canfranc francés se electrificó ya cuando se inauguró la conexión
internacional (1928), dado que la tracción eléctrica era mucho más eficaz
para que los trenes superasen las fuertes rampas que existían entre Bedous
y Canfranc. Por eso las locomotoras de vapor solo se vieron circulando por
la línea durante 35 años. En 1883 los trenes de viajeros y mercancías
empezaron a prestar servicio entre Pau y Olorón tirados por “vaporosas”. Y
también los trenes de trabajo que siguieron al sur de Olorón cuando, a
partir de 1905, se iniciaron las obras para unir esta línea con la que se
construía desde España, tenían tracción vapor. En la estación de Bedous
todavía se conserva el pie, construido en piedra de sillería, del antiguo
depósito de agua que, en francés, tiene el bello nombre de chateau
d’eau (castillo de agua).
Aunque en el número de la revista Le Train de 1997 dedicado a los
trenes del Pirineo se menciona que una de las últimas locomotoras de vapor
que compró la Compagnie du Midi, la 240-514, estuvo destacada algún tiempo
como reserva en Canfranc, no hemos podido localizar fotografías de la
misma, ni de ninguna otra locomotora de vapor circulando por la línea Pau-Canfranc.
Cabe suponer que serían de alguno de los modelos utilizados por Midi en la
gran transversal Bayona-Toulouse, antes de empezar a electrificarla en
1913, por el tramo Pau-Montréjeau.
Foto 41: Esta “vaporosa” que
vemos fuera de la marquesina de la estación de Tarbes era una de
las utilizadas por la
Compagnie du Midi en sus líneas. (Foto: Col. J-P. Vergez-L)
Foto 42: Aunque quizá en el
Canfranc utilizara locomotoras más pequeñas, como esta que vemos
estacionada
en Tournay, lista para
empujar los trenes más pesados en la rampa de Capvern. (Foto: Col. J-P.
Vergez-L)
La
decisión de electrificar la totalidad de la red Midi fue adoptada muy
pronto, como se ha apuntado. Era lógico, ya que la tracción eléctrica
resultaba mucho más eficaz y barata, dada la posibilidad de construir
saltos hidroeléctricos, para unas líneas que presentaban rampas
importantes en muchos casos. A pesar de que la compañía había ensayado ya
desde 1908 la tensión de 12000 V y corriente alterna (parecida a la que
utilizan actualmente los ferrocarriles suizos) entre Perpignan y
Villefranche, tuvo que plegarse en 1922 a la decisión del Gobierno de que
todas las nuevas líneas o electrificaciones se hicieran a 1500 V y
corriente continua. Esta fue, pues, la tensión que se implantó en la parte
francesa del Canfranc, línea en la que, mientras estuvo abierta,
“reinaron” las famosas BB Midi 4000, 4100 y 4200.
Foto 43: Tren de trabajo
francés, tirado por una locomotora BB Midi de la serie 4000, saliendo del
túnel internacional
a la explanada de la
estación de Canfranc, antes de su inauguración. (Foto: Canfranc, el mito.
Pirineum Editorial)
Antes de la inauguración de la línea, las locomotoras 4000, concebidas en
principio para servicios de mercancías, traccionaron todo tipo de trenes
que subían hasta Canfranc. Y no solo los de trabajo y pruebas; el tren
inaugural del 28 de julio de 1928 llevó en cabeza a la 4023. El aspecto
externo de esta locomotora es prácticamente idéntico a las de la serie
1000 que los ferrocarriles del Estado (español) utilizaron en el
Transpirenaico Oriental (Barcelona-Puigcerdá), salvo que estas eran de
ancho ibérico. AZAFT conserva en sus naves de Casetas una de las pocas
locomotoras supervivientes: la 1005.
Foto 44: Locomotora BB Midi
de la serie 4000, con los dos pantógrafos levantados. (Foto: Colección B.
Vandon)
Pero
la ampliación de las líneas electrificadas y, también, la escasa
fiabilidad de esas primeras locomotoras eléctricas, movió a la Compagnie
du Midi a encargar nuevas series que mejorasen a sus predecesoras. De esta
forma, la nueva 4100 se convirtió en la reina del Transpirenaico
Occidental. Tanto los trenes de viajeros como los de mercancías le estaban
confiados, porque el duro perfil de la línea impedía desarrollar
velocidades importantes a todo tipo de convoyes y la relación de
engranajes de esta locomotora resultó ideal para el trayecto Pau-Canfranc.
También su configuración BB (dos bogies de solo dos ejes cada uno)
facilitaba su inserción en las numerosas curvas, algunas de las cuales
tenían radio inferior a 300 metros.
Foto 45: Una BB Midi 4100
con un tren de mercancías en la estación de Lescar, en las afueras de Pau.
(Foto:
J-P. Vergez-L)
Su
eficacia llevó a Midi, y luego a SNCF, a utilizarlas en las “antenas”
pirenaicas de trazado más difícil, como los dos transpirenaicos. Cuando
los trenes eran muy pesados, circulaban en tracción múltiple.
Foto 46: Triple tracción de
4100 para subir un largo tren de viajeros, probablemente el expreso
Paris-La Tour de
Carol, por las fuertes
rampas que preceden al túnel de Puymorens, en el Transpirenaico Oriental.
(Foto: L. Poggi)
A la
estación internacional de Canfranc nunca llegaron a subir trenes de
viajeros tan largos como el de la fotografía anterior, pero si pesados
trenes de mercancías que exigían doble tracción. El tren que, cargado de
maíz, perdió los frenos a primera hora de la mañana del 27 de marzo de
1970 entre Cette-Eygun y Escot, y tras recorrer siete kilómetros a la
deriva derribó el puente metálico de Estanguet (lo que supuso el cierre
del Canfranc), iba tirado por dos locomotoras.
Foto 47: Un largo tren de
mercancías espera en una vía de apartado la salida del tren de viajeros
situado en el
andén “francés” de la
estación internacional, para iniciar el descenso hacia Pau. (Foto:
Canfranc, el mito.
Pirineum Editorial)
Años
antes, cuando se reanudó el tráfico ferroviario por Canfranc tras su
interrupción por Francia al final de la segunda guerra mundial, a causa
del bloqueo acordado por los aliados contra la España franquista que había
colaborado con el Eje, las locomotoras 4100 empezaron a alternarse con las
4200, de parecido aspecto pero de concepción más moderna.
Foto 48: Una locomotora 4200
recién pintada. Luce ya en el testero el logotipo de la empresa pública
Société
Nationale des Chemins de Fer
(SNCF), surgida tras la nacionalización de las compañías ferroviarias
privadas
francesas en 1938.
Los
trenes de viajeros de la línea Pau-Canfranc, salvo contadas excepciones
(como cuando circulaban trenes especiales con enfermos que viajaban a
Lourdes), continuaron siendo de reducidas dimensiones: una sola locomotora
y dos o, a lo sumo, tres coches.
Foto 49: Una 4200, con dos
coches de viajeros de tipo bastante antiguo, se enfrenta nada más salir de
la estación
de Les Forges d’Abel a la
rampa de 30 milésimas que le conducirá a Canfranc, tras atravesar el túnel
de Somport.
(Foto: Créloc)
Foto 49 (bis):Pero también
era posible, de vez en cuando, ver trenes importantes como este que,
tirado por dos
BB 4200 y con un furgón y
media docena de coches, entra en la estación de Bedous procedente de
Canfranc. (Foto: A. Orga)
Además de los trenes clásicos (locomotora y coches remolcados) también
circularon por la línea automotores eléctricos. En los años sesenta, la
SNCF desplazó a sus líneas pirenaicas los automotores Z 4100, que hasta
entonces había utilizado en otras líneas, porque también eran capaces de
superar las rampas de 43 milésimas que existen entre Bedous y Canfranc.
Estaban formados por un coche motor y otro remolcado con cabina de
conducción, y podían circular en doble composición. A su cargo corrieron
todos los servicios de viajeros Pau-Bedous desde que se produjo el
accidente del puente de Estanguet (1970) hasta que, en 1980, se suprimió
la circulación de trenes al sur de Olorón.
Foto 50: Un automotor Z 4100
con el pantógrafo levantado, espera su entrada en servicio en una vía de
apartado
de la estación de Pau.
(Foto: J-P. Vergez-L)
A un
viajero del siglo XXI estos automotores podrán parecerle antediluvianos,
pero a los que hasta 1970 llegaban a Canfranc oliendo a carbonilla,
después de más de cuatro horas de viaje en alguno de los desvencijados
trenes españoles de la época, estos franceses debían parecerles, a pesar
de su espartano confort, el colmo de la modernidad.
Foto 51: El testero de los Z
4100 no era muy aerodinámico
que digamos. (Foto: J-P.
Vergez-L)
En
los años 80 los automotores Z 4100 fueron sustituidos por los modernos
7300 (más adelante renumerados como 17300) o Z 2, compuestos también por
dos coches, uno motor y otro remolque con cabina, que mejoraron
sensiblemente el confort y la velocidad de sus predecesores. Si bien en el
Canfranc no tuvieron oportunidad de competir con ellos en cuanto a
capacidad para superar las fuertes rampas de la parte alta de la línea, ya
que por aquel entonces Olorón era su estación término. Si lo hicieron, y
con buenos resultados, en el Transpirenaico Oriental, llegando durante
años hasta La Tour de Carol.
Foto 52: El cambio entre los
viejos automotores eléctricos Midi y los que incorporó la SNCF en los años
80 es
evidente. Vemos a uno de
estos cruzando el puente sobre la Gave d’Aspe, en Olorón. (Foto: F.
Rebillard)
Con
el traspaso de competencias del Gobierno central a las regiones francesas
y la creación de los servicios TER (Transport Expres Régional) los
Z 17300 añadieron a su librea unificada de SNCF los símbolos de cada una
de las regiones a las que estaban adscritos. En el caso del Canfranc (o
del Pau-Canfranc como suelen llamar en Francia a su parte de la línea), la
de Aquitania. También les fueron dotando de equipos de aire acondicionado,
del que carecían de origen.
Foto 53: El Z 17322, con los
distintivos de la Región Aquitania, en el andén principal de la estación
de Olorón.
(Foto: F. Rebillard)
En
septiembre de 2008 se cortó el suministro eléctrico a la catenaria de toda
la línea, que salvo pequeños remiendos era la misma que cuando se
electrificó en 1928, debido a su mal estado de conservación y porque iba a
demolerse la subestación transformadora de Bidos. Así pues, desde esa
fecha la tracción eléctrica se vio sustituida por la diesel y los
automotores Z 17300 reemplazados por los X 2200. A diferencia de los
primeros, estos son de un solo coche motor, sin remolque, aunque cuando la
demanda es mayor circulan dos o más automotores acoplados. Los viajeros
encuentran en ellos un confort similar al de sus predecesores, pero un
poco más de ruido, claro.
Foto 54: Automotor X 2233,
excepcionalmente bajo la marquesina de la estación de Pau, recién llegado
de
Olorón. (Foto: F. Rebillard)
De
forma prácticamente simultánea al comienzo de las obras de renovación de
vía entre Pau y Olorón, en junio de 2010, se procedió a desmontar la vieja
catenaria. Pero también a sustituir provisionalmente el servicio de trenes
por autobuses, a fin de que los trabajos pudiesen avanzar con mayor
rapidez (está previsto que finalicen antes de 2011). Así que mientras
circularon los X 2200 por el Canfranc, lo hicieron consumiendo gasoil pero
bajo catenaria.
Foto 55: Un automotor X 2200
aislado, a su paso por el paso a nivel de Hérrere, entre Pau y Olorón.
(Foto: F. Rebillard)
Las
viejas locomotoras BB Midi fueron las únicas que prestaron servicio en el
Canfranc hasta su cierre en 1970. En años posteriores siguieron prestando
sus servicios en otras líneas del Pirineo, hasta que fueron relegadas en
los ochenta a trabajar como tractores en las estaciones importantes. Pero
antes incluso de la interrupción del tráfico bajo el Somport, la SNCF
había empezado a sustituir las máquinas procedentes de la Compagnie du
Midi por otras más modernas. Fiel al clásico formato BB, las elegidas
fueron las numeradas del 8501 al 8646. No eran nuevas, ya que habían sido
estrenadas años antes en otras líneas con más tráfico, pero se mostraron
dignas herederas de sus eficaces predecesoras.
Foto 56: La BB 8535, con sus
colores de origen, en la estación de Pau. (Foto: J-P. Vergez-L)
En
el Canfranc estas locomotoras se vieron solo de forma esporádica, bien
remolcando trenes especiales de viajeros, bien de mercancías.
Foto 57: La locomotora 8642
tirando de un tren especial entre Olorón y Castelnaudary (Midi-Pyrénées),
que circuló
el 23 de marzo de 1989, a su
paso por Jurançon. (Foto: J-P. Vergez-L)
Cuando se cerró la línea entre Bedous y Canfranc en 1970, cesó el tráfico
de cargas con España y, en consecuencia, desaparecieron los trenes de
mercancías de las vías situadas al sur de Olorón. Incluso esta estación,
que diez años después se convertiría en terminal, generaba escaso tráfico
de este tipo. Por eso, la mayor parte de los trenes de mercancías que
siguieron circulando por el Canfranc francés lo hacían solo entre Buzy-en-Béarn
y Pau. Transportaban mármol de las canteras de Araudy (ahora inactivas) o
los productos metálicos de las fábricas Laprades. Ambas empresas estaban
localizadas en la mencionada población, por la que pasaba la línea férrea
Buzy-Laruns. Esta se construyó en 1883, a la vez que la de Olorón, con la
que comparte el tramo Pau-Buzy. Pero en 1969 cesó el servicio de viajeros
hasta Laruns (desde donde los viajeros se desplazaban a los balnearios de
Eaux-Bonnes y Eaux-Chaudes) y en 1971 se levantó la vía a partir de Arudy,
por lo que el corto tramo que seguía en servicio se convirtió en una
especie de apartadero industrial. En la actualidad está inactivo, aunque
no se ha levantado la vía.
Foto 58: La BB 8611, con un
solo vagón de productos
metálicos procedente de la
fábrica Laprades (Araudy),
en un día de nevada. Todo un
derroche de potencia.
(Foto: Th. Leleu. Le Train)
La
renovación de vía entre Pau y Olorón, realizada entre julio de 2010 y
enero de 2011, ha supuesto también la modernización del material rodante.
Los anticuados atomotores de la serie 2200 han sido sustituidos por los
modernos 73500 que atienden los servicios de viajeros en el único tramo
(por ahora) del Canfranc francés en servicio. Fabricados por Alstom,
tienen capacidad para 64 pasajeros (algunos más si se utilizan los
transportines de la zona destinada a las bicicletas), aire acondicionado
y piso bajo. Montan dos motores MAN y tienen transmisión hidráulica. Su
velocidad punta es de 140 km/h.
Uno de los nuevos
automotores a su paso por el puente sobre la
Gave d'Oloron. (Foto:
François Rebillard)
Luis
Granell Pérez